Habana Blues (El cine de Cuba 1)

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Esta es la primera de una serie de entregas sobre Cuba representada en el cine.

Empezamos por una película reciente: Habana Blues. En ella encontramos una potentencialidad musical que difícilmente tiene comparación, entre un estilo de clara herencia MTV y una historia que toca temas universales, como la separación de las familias a la causa de la migración, cosa que no es un problema exclusivo de Cuba sino que es una realidad en todo el mundo y su dicotomía centro-periferia. Benito Zambrano, hace de esta película un espectáculo avasallador, sin descanso, entre el ritmo vertiginoso del habla cubana y una música que se sucede momento tras momento acompañando el tono de la película, y esta pasa por varios matices por lo que se nos da la oportunidad de dar un esquisto paseo musical que irá desde el rock pesado, hasta rock con mambo, y todas las fusiones que se le puedan ocurrir y forman parte de una música nacional en evolución.

Así es como avanzamos livianamente en una historia que como decía tiene aires de universalidad. Una banda de músicos ante la oportunidad de internacionalizarse y viajar por el mundo. Detrás de ello, el triste espectáculo que cuya trivialidad es difícil escapar. Un hombre que por ser músico es casi mantenido por su esposa, quien harta de esta situación decide irse de la isla.


-- De aquí en adelante se hacen juicios de valor y se cuentan partes importantes del argumento--

Mientras Caridad se prepara para dejar Cuba, Ruy hace lo propio esperando una gira por España que hará que sus esfuerzos al fin rindan frutos. En este momento de la historia, pareciera que se trata de una ciudad en ruinas (como aquel viejo teatro en el que se prepara el concierto) de la que hay que salir, antes de que se termine de venir abajo. Pero pronto esta situación verá un límite, cuando la productora que busca contratar a la banda que encabezan Ruy y Tito, les tienda una trampa y se vean en la difícil desición de vender su alma a una empresa que les pide hablar mal de su país, para vender más discos, cambiar sus letras para hacerlas más internacionales, abandonar para siempre su país, ya que sus intereses económicos en contuvernio con los EU, deben tener coherencia con su imagen y la de los grupos que representen. Es en esta decisión dónde un pretendido sentido apolítico que repetidamente anuncia la película se viene abajo. La política no sólo se juega entre Fidel y el BM, la política se juega en las decisiones constitutvas de toda la vida.

Así, se va diluyendo una película que termina por reflejar aunque tibiamente, que tener hambre no quiere decir no tener dignidad.

Hasta aquí la peculiar sinopsis. Fuera de esta contradicción entre los errores de un sistema y la voracidad del otro, encontramos una película que si bien nos deja muchas estampas sobre la cotidianidad cubana, al mismo tiempo lo hace con una estructura dramática que la trivializa en muchos momentos, dándole un toco melodramático, que para colmo suele ser acompañado de baladas sensibleras, haciendo que la originalidad musical decaiga un poco. Paseense por la página de la película si no me creen. http://wwws.warnerbros.es/movies/habanablues/. Además de estos altibajos dramáticos, hay momentos en que la complejidad de los personajes que están bien representados por extraordinarios actores: todos Cubanos, todos formados en cuba; pasa a ser caricaturizada, con un guión que después de formar bien a sus personajes, los entrega a fricciones simplonas y gastadas. En medio de esta y otras displicencias se acaba la película con un Ruy que se muere de nada, dejando que su familia se vaya en una lancha.

Entonces que nos queda, un Tito que decide venderse al sistema, al preferir que lo explote el capitalismo, (¿El capitalismo lo hace libre?) una Caridad que se va para que su madre no esté tan sola en Miami, y finalmente Ruy, inmerso en esa nada, tan cercana a la del personaje principal de Memorias del Subdesarrollo, Sergio, empantanado a la mitad de sus disertaciones.

Aún con todo esto, que conduce ciertamente a la inverosimilitud, es una película que intenta ser democrática al mostrar diferentes posturas y formas de vivir en La Habana. Por otra parte si se puede hablar de estos detalles polémicos, es porque la película los pone sobre la mesa, aunque hasta el cansancio nos diga el director que no es así, que su película es apolítica.

Por otra parte es un film importante de manera involuntaria, porque ayuda a romper mitos. Estamos hablando de una coproducción del ICAIC, que no es precisamente "propaganda revolucionaria", como desde las primeras líneas deja apreciar un comentario de Tito: --¿No pensarás hacer turismo oficialista?-- Así, como con el caso de Fresa y Chocolate no se trata de películas que se le escaparon a Fidel, sino que al contrario fueron producidas por el "intolerante" estado cubano. Duélale al gusano que sea.


2 Comentarios de lectores:

Pingüino said...

Y bueno, el argumento de la peli, es predecible, sabiendo -por supuesto- la procedencia de ésta; es además una película que -basado en esta sinopsis-, intenta ser crítica y trascendental. Por ahora, antes de proseguir con mi comentario, me veo obligado a verla, y después hacer aquí, un nuevo comentario. Saludos.

PD: Sólo como sugerencia, los comentarios, deberían de presentarse desde una "ventana nueva", para no perder detalle del artículo a comentar. :D

Rodrigo said...
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